Partido Socialista de los Trabajadores

P u b l i c a c i o n e s



 

Fujimori ordenó la guerra sucia

La verdad se abre paso en el juicio que se le sigue al ex dictador Alberto Fujimori. El destacamento Colina, autor directo de crímenes como Barrios Altos y La Cantuta, entre otros, fue formado bajo la iniciativa, dotación y financiamiento del gobierno Fujimori-Montesinos.

El destacamento Colina no fue un grupo paramilitar ni actuaba por la libre, sino un destacamento del Ejército, que como tal fue dotado por éste de personal, armas ligeras y pesadas, equipo, trasporte, infraestructura y financiamiento, como parte de un plan de guerra sucia o "guerra de baja intensidad", acordado en las más altas esferas del poder. Santiago Martin Rivas, jefe del destacamento, actuó siempre bajo las órdenes de sus superiores militares y conoció la participación de Fujimori; él explicó con lujo de detalles cómo funcionaba la línea de comando y cómo se transmitían los mensajes entrelineados de la guerra sucia.

Esta guerra sucia, junto con el plan económico (shock y plan neoliberal) fueron los dos compromisos asumidos por Fujimori en su viaje a Estados Unidos en 1990, como lo confirma una fuente del periodista Umberto Jara en su libro "Ojo por ojo".

La estrategia de la defensa de Fujimori es puro ilusionismo: tratar de ocultar la verdad, esconder debajo de la alfombra las monumentales evidencias. Hoy Martin Rivas trata de negar, de una manera infantil, todo lo que años atrás él mismo había declarado e informado con lujo de detalles. Este "cambio" de Martin Rivas sólo confirma que la mafia fujimontesimista sigue en acción, pero todo lo que dijo fue grabado y filmado y vertido en el citado libro de Jara.

El abogado César Nakasaki pretende desesperadamente descalificar todos los testimonios que incriminan a su defendido, como en el caso de todos los "colinas" que han revelado importante información. Y como era de esperar, trató de desacreditar el trabajo de Jara y al propio testigo por su pasado fujimorista, para anular el valor testimonial de las revelaciones de Martin Rivas. Pero las declaraciones del jefe "colina" permanecen intactas.

El hombre que hablaba con gran morbo de “liquidar” al terrorismo, el hombre que sacó los tanques y dio un golpe de Estado, el que gustaba de pasearse sobre prisioneros tendidos que a los pocos minutos aparecían asesinados, el hombre que vivía en el cuartel general del Ejército y que pronunciaba la palabrita “procedan” con aire de generalísimo, ese fulano, el mismo Fujimori, lo sabía todo acerca de la guerra sucia.

También ha habido testimonios claves de otros periodistas que trabajaron el tema. El testimonio de Del Castillo, que abona en la dirección de la acusación a Fujimori y que provocó una pequeña crisis política por la alianza de facto del gobierno con el fujimorismo.

Además, el 9 de abril se conoció la sentencia del caso La Cantuta, que otorga la máxima pena al ex jefe nominal del SIN, Julio Salazar Monroe, por medio del cual Fujimori habría manejado al destacamento Colina.

No obstante, no existe la seguridad de que el Tribunal hará prevalecer la verdad y, menos aún, que sancione de acuerdo a la magnitud del genocidio. El Tribunal parece más preocupado en dotar de comodidad al acusado o buscar pruebas notariales. El fujimorismo se moviliza cínicamente en la campaña de firmas "por el chino", y la presión sobre el gobierno y el aparato judicial es más que notorio.

La movilización contra la impunidad debe seguir.


N° 47 - Junio 2008
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F i l m o t e c a

L i b r o s Trotsky en el espejo de la historia, de Gabriel García Higueras