Partido Socialista de los Trabajadores

P u b l i c a c i o n e s



 

GOBIERNO APRISTA UTILIZA "JUICIO" PARA ESCARMENTAR A QUIENES ENFRENTAN NEOLIBERALISMO
El de los "etnocaceristas" no es juicio, es venganza

El jueves 28 de marzo, en la Primera Sala Penal para Reos en Cárcel, se inició el juicio al líder etnocacerista Antauro Humala y a 171 de sus seguidores por la toma de la comisaría de Andahuaylas, ocurrida el 1° de enero de 2005, para exigir la renuncia del entonces presidente, Alejandro Toledo. Las condiciones en que se lleva a cabo el juicio son denigrantes y violatorias de los derechos democráticos, y por tanto no ofrecen las mínimas garantías judiciales para los procesados. A los etnocaceristas se les niega el derecho de ser juzgados en Andahuaylas, Apurímac, donde sucedieron los hechos que se les imputan. Asimismo, de una manera totalmente arbitraria, en enero se les extendió el plazo de detención sin sentencia a 72 meses, contra todo criterio de respeto a los derechos humanos.

El 21 de enero los procesados se declararon en huelga de hambre, con la que buscan una solución a su situación judicial. Esta medida se radicalizó al extremo que algunos de los huelguistas se cosieron literalmente los labios como demostración de que la huelga es efectiva y absoluta.

Lamentablemente para estos procesados, casi toda la atención del juicio se concentra en Ollanta Humala y los esfuerzos que éste hace por desligarse de los acontecimientos del Andahuaylazo. En ese afán de salvarse a sí mismo, el representate del movimiento nacionalista no se solidariza con los procesados etnocaceristas de los abusos de que vienen siendo objeto.

Las condiciones del juicio contrastan radicalmente del que se sigue a probados criminales autores de delitos de corrupción, genocidio y terrorismo de estado como Fujimori, Montesinos y la cúpula militar de los noventa. Los reservistas ni siquiera cuentan con un abogado medianamente capacitado pues todos los presentados han sido descalificados por no estar al día en sus cotizaciones de colegiatura. Pero sobre todo hay grandes evidencias de que este juicio está siendo explotado políticamente por el gobierno y otras instituciones del Estado.

Existe el claro propósito de desconocer que el Andahuaylazo obedeció a un ejercicio del derecho de rebelión, contra un gobierno corrupto, ilegítimo y entreguista de turno, y que como tal se trató de un hecho eminentemente político (aunque no lo compartamos), y se lo quiere presentar como un acto terrorista o un delito común. El propio gobierno aprista no ha ocultado su intención de imponer un escarmiento no solo a los etnocaceristas, sino a todo aquél que cuestione a su gobierno que adolece de los mismos vicios que el gobierno de Toledo.

El actual régimen político, como el de su predecesor, carece de legitimidad para procesar a Antauro Humala y sus seguidores. Ambos regímenes traicionaron la voluntad popular, y con una mínima aprobación popular emprenden medidas profundamente entreguistas y que golpean la economía de las grandes mayorías.


N° 47 - Junio 2008
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F i l m o t e c a

L i b r o s Trotsky en el espejo de la historia, de Gabriel García Higueras