Partido Socialista de los Trabajadores

P u b l i c a c i o n e s



 

Histórica Jornada Nacional de Lucha del 11 de julio

Rebasando todas las estimaciones y expectativas, el 11 de julio se produjo una multitudinaria y estruendosa jornada nacional de lucha contra el gobierno aprista, cuyas extraordinarias proporciones hicieron recordar la Marcha de los 4 Suyos de julio del año 2000, la cual, como se recuerda, significó el inicio del fin del régimen dictatorial de Fujimori y Montesinos.

En Lima, más 50,000 trabajadores abarrotaron más de 20 cuadras del centro de Lima en una movilización de gente compacta de tres horas, para desembocar en la Plaza San Martín la cual se mantuvo repleta durante el mitin de cierre. Previamente, al punto de origen -la plaza Dos de Mayo- llegaron interminables columnas de maestros de los diferentes sectores educativos de Lima, así como las masivas formaciones de los maestros de las regiones que se encuentran en Lima como parte de la huelga indefinida que iniciaron el 18 de junio. Por estar protagonizando una huelga nacional indefinida, la principal lucha nacional, el Sutep fue designado para presidir la movilización.

También se concentraron los trabajadores de construcción civil y sindicatos del sector textil como Topy Top -que acaba de obtener un triunfo importante con la reposición de sus 93 despedidos- y San Sebastián, y las bases de la Lima de los docentes universitarios de la Fendup.

Otra columna importante, compuesta por más de un centenar de trabajadores correctamente organizados, fue la del Sindicato obrero de Celima, quienes cumplían el segundo día de su exitoso paro de 48 horas. En la concentración también flamearon las banderolas de los trabajadores estatales de Salud y Educación, numerosas bases en conflicto de la industria y agrupaciones estudiantiles de las universidades San Marcos, La Cantuta y La Molina. También flamearon banderolas exigiendo la liberación de Rony Cueto y Tomás Cari, dirigentes sindicales de los contratados de Shougang injustamente detenidos, en el caso de Rony Cueto desde el 5 de junio.

Igualmente, se hicieron presentes organizaciones políticas y agrupaciones de derechos humanos, para sumar a la lucha la protesta contra la indignante sentencia del juez chileno que denegó la extradición del sanguinario y corrupto ex dictador Alberto Fujimori.

En el interior del país hubo movilizaciones y huelgas en numerosas ciudades, muchas de ellas radicales y con desbordes sociales. Entre las más destacadas figuran las movilizaciones de los campesinos contra el TLC y de las comunidades que enfrentan los estragos de la explotación minera, petrolera y gasífera por parte de transnacionales y grandes empresas.

La jordana del 11 de julio fue una clara respuesta a la política de represión criminal y a las constantes provocaciones y burlas del gobierno de Alan García y el Apra, una conducta de gobierno gorila  que se manifestó también en su decisión de movilizar a las tropas del Ejército para causar el miedo en la población.

La extraordinaria magnitud de la movilización en Lima no fue la única similitud con la Marcha de los 4 Suyos. También lo fue el impresionante desplazamiento de las fuerzas policiales y del Ejército. En el centro de Lima se apreciaron exactamente las mismas formaciones de tres a cuatro filas de policías en cada bocacalle del Damero de Pizarro, bloquendo el ingreso hacia la Plaza Mayor y al Palacio de Gobierno. Los puentes que dan acceso al centro desde el Rímac también fueron cerrados al tráfico peatonal, provocando un gran malestar en la población. A juzgar por el desplazamiento policial y militar, fue un día de verdadero pánico para el gobierno.

La conducta gorila de este gobierno se ha hecho patente también en su respuesta casi simultánea a esta jornada de lucha: una directa provocación al promulgar "al caballazo" la Ley de Carrera Pública Magisterial, precisamente la medida contra la cual están levantados más de  200,000 profesores de los colegios primarios y secundarios de todo el país, quienes se encuentran en huelga indefinida con movilizaciones cotidianas.

Es pues un gobierno que está azuzando la confrontación en torno a las medidas del plan neoliberal, las "reformas" que privatizan y promueven los despidos masivos, el pago de la fraudulenta deuda externa y la aprobación del TLC, la herramienta que hundirá más a nuestro país en la recolonización por parte del imperialismo norteamericano. En ese propósito goza del eufórico respaldo de la patronal y las multinacionales, así como de los sectores políticos más reaccionarios. Pero del pueblo trabajador, la amplísima mayoría del país, sólo obtiene el repudio y el rechazo. 

La jornada de lucha de ayer, que sin duda elevará el espíritu de lucha de las masas trabajadoras peruanas, marca el camino hacia nuevas grandes jornadas. Es fundamental darle continuidad a esta lucha organizando un paro nacional y la huelga general.

Plataforma del 11 de julio


N° 47 - Junio 2008
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F i l m o t e c a

L i b r o s Trotsky en el espejo de la historia, de Gabriel García Higueras